Hacia una evaluación de la política exterior de Álvaro Uribe

 


 


 


Hacia una evaluación de la política exterior de Álvaro Uribe


 


POR:  JUAN SEBASTIAN GOMEZ L.


gomezjs@javeriana.edu.co


 


El manejo de la política exterior del gobierno Uribe esta definido en el marco de una política de subordinación activa que privilegia la relación con el gobierno estadounidense. Así, la alineación del gobierno colombiano con las políticas trazadas por Estados Unidos ha enlazado el proyecto político del presidente con el nuevo escenario internacional que se fundamenta en la lucha contra todos aquellos factores que puedan desestabilizar el funcionamiento armónico del Estado


 


 


A su llegada al poder, el principal objetivo de su administración, fue la internacionalización del conflicto colombiano, sustentado en una marginalidad satelital que niega la acepción de conflicto social armado o guerra civil; identificándolo con la lucha contra el terror que lidera el hegemón, lo que sustenta la propuesta de confrontación directa contra los grupos armados que controlan parte importante del territorio.


 


La administración Uribe retomó dentro de su plan de gobierno el concepto de asuntos de doble vía que atañen a la caracterización de una agenda internacional compuesta por materias que son a la vez domésticas e internacionales, en lo que queda de la lógica Betancourtiana de la corresponsabilidad, tan discutida en la clase. Lo anterior, como herramienta para integrar a la comunidad internacional en el curso que tengan los problemas del país.  Pero el punto de la seguridad no es el único que tiene esta propiedad transgresora de la agenda. Ahora, como resultado de la ortodoxia liberal y su estruendoso fracaso en su aplicación para la periferia, la economía colapsada de gobiernos como el nuestro[1] también internacionaliza su agenda y su deuda. “los programas de ajuste acordados con el FMI (…) comprometen al gobierno receptor de los fondos a cumplir metas en el plano fiscal y monetario (…) aspectos salariales, prestacionales y de política social, no es exagerado hablar de una hipoteca de la política económica[2]. La estatización de la subordinación a la potencia del norte compromete pues, una buena parte de la agenda interna del país. La droga, la economía, y la seguridad, están ahora estrechamente vinculadas con las directrices de Washington en el actual gobierno


 


A pesar de tener tres orientaciones históricas[3] sobre el norte de la política exterior, la puesta en practica de la misma ha sido carente de seriedad, visón y voluntad política y mas bien ha sido politiquera y clientelista, desde que el presidente Suárez acuño el termino Réspice Pollum. El triunfo de esta orientación no es una característica exclusiva de la administración Uribe, por el contrario durante casi toda la existencia de Colombia como nación independiente el debate ha girado en torno al grado de alineación que los diferentes gobernantes han adoptado frente a la potencia regional.


 


Así podemos concluir que la agenda de la administración actual tiene en primer lugar el tema de la seguridad y la defensa que, como mencione anteriormente, articula el discurso de Washington sobre la democracia y la seguridad. Inmediatamente vendría el tema del trafico de estupefacientes en esa misma línea, y finalmente como lo menciona también el manejo de la economía y el pago de los créditos contraídos con la banca internacional.


 


ampliación de mercados y dialéctica de la necesidad



Al igual que Herrera, identifico a la falta voluntad política, como otro de los ingredientes de las gestiones de los mandatarios, que ciertamente escapan a las comparaciones de las agendas.[4] El manejo que las elites le dieron a la política exterior y que hoy lleva al paroxismo la política planteada por Álvaro Uribe, no solo se trata de una orientación ideológica. Puede más la necesidad de consecución y afianzamiento en el poder, que la verdadera voluntad de desarrollo del país.
Prueba de esto fue la intensificación de las críticas contra el gobierno por el manejo de la burocracia el exterior, que se dio con la  renuncia de la embajadora ante la ONU, “la crisis en la embajada ante la ONU pone en evidencia la diferencia que hay entre el discurso del presidente y la realidad de su gobierno, Uribe ha utilizado al servicio exterior como botín clientelista. El diario de oposición El Nuevo Siglo, por ejemplo, en un editorial el viernes habló de "una política exterior sin agenda".”[5]


Es claro que la reorientación de la política exterior es necesaria, presente el texto de Mathiessen, por ejemplo, cuando se habla de la política exterior en los ochentas en Colombia. El escenario se vuelve monolítico, y ciertamente no deja un resultado lo suficientemente positivo como para no buscar otras fronteras y formas de potenciar el desarrollo de los países del cono sur. En lo que se refiere a la autonomía, Juan Tokatlian y Leonardo Carvajal han introducido un elemento muy importante a su definición al afirmar que la misma no es absoluta sino relativa. Es decir, "que no se ejerce global sino sectorialmente, tanto en términos de actores, cuestiones y momentos”. A la luz de este concepto, mi idea de política exterior tendría una fuerte orientación hacia la articulación regional, sin desconocer la necesidad de la mediación de Europa y del hegemón en la salida al conflicto civil armado. Creo que mantener el marco de internacionalización de problemas para los que es necesaria la ayuda es clave, pero no solo hacia el norte, Asia y Europa también tendrían que decir sobre nuestra necesidad de paz. Es difícil desconocer el poder que tiene Estados Unidos en el escenario internacional[6]. Es por eso que la idea de articulación regional, tan temida por Washington debe ser manejada con astucia e inteligencia política, en el marco de la unión que permita sentar posiciones concretas y lograr alguna suerte de consenso. Esto desde luego, acompañado de una reformulación del gasto interno que entre a dialogar con la banca multilateral sobre sus verdaderas posibilidades de sostenibilidad y desarrollo a largo plazo.


 


Esta propuesta, se traduce en una jerarquizacion que mantenga al problema de orden público y de descomposición social que encarna el conflicto en Colombia, en el primer lugar, pero para la búsqueda de países que le aporten historia, recursos, e interlocutores a la salida negociada. Esto comporta la solución de problemas del desarrollo que pasan por la re distribución del recaudo nacional y el replanteamiento del pago de la deuda, que irian a renglón seguido en una agenda para Colombia. La idea es buscar una nueva agenda, que logre armonizar, lo anterior con la ampliación de mercados, además del fortalecimiento de las alianzas latinoamericanas, en temas como la autonomía del manejo y la comercialización de los recursos naturales, por ejemplo.


 


 


 


 








[1] 52 por ciento del ingreso amortiza intereses de deuda, “el desempeño de América Latina corresponde a los peores del siglo (…)y el neoliberalismo ha significado un aumento exponencial de las desigualdades”, stiglitz, The roaring nineties, Norton and company, 2003, pp 210



[2] Herrera, Beethoven, La política económica exterior, texto trabajado en clase, pp. 101.



[3] Diana rojas en su articulo sobre la internacionalización de la política domestica en Colombia, identifica los patrones de orientación de la misma. Alli hace referencia a la doctrina Suárez o de mirara hacia el polo, la propuesta de López  Michelsen, de respice simillia, y la orientación de los estados unidos como  vigilante del comportamiento de la nación colombiana.



[4] no se ha avanzado en la cesión voluntaria de soberanía que seria deseable si los países que avanzan en un proceso de integración y acuerdan conducir sus políticas de un modo concertado, (…) tampoco lo hacen al interior de los países para asumir posiciones de rechazo…” IBID. Herrera, pp., 136



[5] El costo de la reelección, En: Revista Semana, (portada), edición 1193, 12 de marzo de 2005, pp. 18. creo que  La superación de este tipo de problemas tan arraigados en la cultura latinoamericana,  exige un examen intrínseco de la situación  y las posibilidades del gobierno, en aras de un crecimiento generalizado que traiga beneficios, incluso a aquellos caciques del amiguismo en la política.



[6] Con un gasto militar cercano al 3,5% del PIB, casi trescientos millones de habitantes que representan el 4,7% de la población mundial, una economía que es dos veces la de Japón y que constituyó el 64% del crecimiento de la economía mundial entre 1995 y 2002.

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HOLA TODOS:


 


este es el nuevo blog de juan sebastian gomez. como producto de un ejercicio para la clase de sistemas de informacion organizacional, pero ademas por el deseo de poner en comun algo de la produccion que he hecho a lo largo de mis cinco años en la academia, nacio la idea de crear este espacio de inteaccion entre mis reflexiones sobre la situacion del pais y la coyuntura politica que conduzcan a la diversidad de pensamiento que ahora es tan escasa. contra al unanimismo y en pro de las voces divergentes, enhorabuena por este espacio.


 


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